Historia de la Villa-Museo Jean-Honoré Fragonard

Una de las primeras mansiones edificadas "fuera de los muros de la ciudad" fue seguramente, a finales del siglo XVII, la Villa Fragonard.
Mansión provenzal grande y austera, hermosa por sus proporciones, agradablemente rodeada de un jardín en terraza y zonas de cultivo de hortalizas, dominada por el hospital de la Charité edificado en 1698, ya destruido, fue testigo de la sucesión entre sus paredes de antiguas familias de Provenza: la primera fue Madame de Rogon, para quien se construyó, luego vinieron los Villeneuve Esclapon y los Durand de Sartoux, y la acabó adquiriendo un rico comerciante de perfumería, Alexandre Maubert, en cuya familia quedó.

Alexandre Maubert, nativo de Grasse, hombre culto, músico, es un perfecto representante del Siglo de las Luces. En 1790 recibió a su primo Jean-Honoré Fragonard a quien los eventos políticos y el repentino fallecimiento de su hija Rosalie incitaron a abandonar la capital.
 

Fragonard llegó a Grasse acompañado por su esposa, su cuñada y su hijo, y durante su estancia se dedicó a decorar la mansión de Alexandre Maubert. En el hueco de la escalera, pintó una decoración arquitectónica en grisalla que recordaba lo Antiguo, con referencias y símbolos masónicos y revolucionarios explícitos. Asimismo instaló en el gran salón cuatro lienzos de  Louveciennes, conocidos como  "Progrès de l’Amour en el corazón de una joven”, encargados, y posteriormente rechazados por Madame Du Barry para decorar la mansión que le había regalado Luis XV. Posteriormente completó este conjunto con otros diez lienzos que cubrían la totalidad de las paredes del salón de Alexandre Maubert.  
El conjunto se quedó ahí hasta 1896, cuando Louis-Michel Malvillan, nieto de Alexandre Maubert, los vendió después de encargar su copia a un excelente pintor de Lyon, Auguste de La Brély. Los originales, conocidos ahora bajo el nombre de los "Fragonard de Grasse", están expuestos desde 1915 en la Frick Collection de Nueva York.
 
Cuando la mansión se puso en venta en 1977, la Ciudad de Grasse la adquirió naturalmente y decidió dedicar tres salas de la primera planta a la exposición de las obras de Jean-Honoré Fragonard y de los pintores de su familia.
También se dedicó una sección a la memoria de Jean-Honoré Fragonard evocada, entre otros elementos, a través de la estatuaria, su busto realizado por Gustave Deloye, y por conmovedores recuerdos, como el sillón del pintor y su caja de colores.