¿Un museo de la vida de todos los días?

La presentación de las colecciones se ordena en tres pisos abiertos del lado Sur, hacia el jardín.

En la planta baja, la cocina provenzal original constituye el "corazón" de la mansión. Presenta diversos modos de cocción, así como un mobiliario tradicional: amasadera, panetera, cajas de sal y de harina... Los salones de recepción y los apartamentos privados tienen una serie de hermosas piezas de ebanistería provenzal, esencialmente de nogal, decorados de rosas, ramas de olivo, flores de jazmín, emblemáticas de Provenza.
En el pequeño cuarto de aseo, la bañera de ruedas de zinc, el calentador de agua, los bidets de loza y otros baños de asiento son el testimonio que concedían a la higiene las clases adineradas del siglo XVIII.

Entre los elementos que constituyen la tradición de Provenza, los trajes han contribuido ampliamente a la expansión de una identidad local pronunciada, aún muy viva en nuestros días. Los que el museo expone reflejan los usos vestimentarios de la sociedad urbana y rural de los siglos XVIII y XIX.

El encantador jardín plantado de rosales, un limonero, setos de boj y una magnífica magnolia fue redibujado según los consejos del vizconde de Noailles en 1967, a partir de un inventario levantado en 1778.